Una nueva Villa de los Misterios resurge en Pompeya
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Una “nueva” Villa de los Misterios surge de las excavaciones de Pompeya, donde ha salido a la luz una gran sala de banquetes decorada con frescos de un ciclo de pinturas que narran la iniciación en los misterios dionisíacos. Excavada en las últimas semanas en la zona central de Pompeya, la sala devuelve este friso a dimensiones casi de tamaño natural, es decir, una "megalografía", al igual que en la Villa de los Misterios y más de 100 años después de su descubrimiento, el gran fresco arroja nueva luz sobre los misterios de Dioniso en el mundo clásico. De hecho, los arqueólogos han bautizado la casa con el friso como "casa del Thiasos", en referencia a la procesión de Dioniso. (continuado)
El fresco decora esta gran sala por sus tres lados que no dan al jardín y representa en tamaño casi natural la procesión de Dioniso, con las bacantes, bailarinas y cazadoras y con los jóvenes sátiros de orejas puntiagudas. En el centro de la representación aparece una iniciada, es decir, una mujer mortal que, a través de un ritual nocturno, está a punto de ser iniciada en los misterios de Dioniso, el dios que muere y renace, prometiendo lo mismo a sus seguidores. “Para los antiguos, la bacante expresaba el lado salvaje e indomable de la mujer; lo opuesto a la mujer ‘bonita’, que emula a Venus, diosa del amor y del matrimonio, la mujer que se mira al espejo, que ‘se embellece’. Tanto el friso de la Casa del Tíaso como el de los Misterios muestran a la mujer suspendida, oscilando entre estos dos extremos, dos formas de ser femeninas en aquellos tiempos”, explica el director del parque arqueológico Gabriel Zuchtriegel.
ansa