Frente a las amenazas de Trump, política industrial
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En las últimas semanas, el presidente Trump ha recorrido el mundo, tratando de imponer un nuevo orden americano en la economía global, y la respuesta de los gobiernos ha sido reactiva, tratando de minimizar los daños, sin embargo, no se ha establecido una estrategia que contrarreste esta avalancha, la economía global parece pasmada ante esta situación, en lugar de ser propositiva. La economía mexicana ha asumido esta visión reactiva, sin que se haya definido una estrategia que exponga el perfil industrial de México hacia el año 2030, que es cuando habrá un nuevo relevo presidencial y por lo mismo, una nueva política industrial.
La falla radica en la forma como se elaboran los ejercicios de planeación en México, parece un recetario de buenas intenciones en vez de establecer metas claras y definidas. En las últimas décadas, la construcción de la planta industrial fue reactiva a la estrategia de industrialización dictada por el Tratado de Libre Comercio, creando complicidades que definieran los nuevos espacios manufactureros desde el centro del país hacia la frontera norte. Poco preocupó a los responsables de las políticas el diseño de una estrategia más ambiciosa, que integrara la planta productiva y definieron los abastecimientos en una perspectiva de reducir costos, en vez de definir el desarrollo de encadenamientos nacionales que incluyeran crecientemente a productores nacionales en todas las regiones del país. El resultado fue un mapa difuso y confuso, que dejó al margen a regiones enteras.
Al país le cuesta trabajo estructurar un sistema nacional de planeación, más en lo industrial, donde se deja entrever las presiones externas que poco a poco configuran una planta manufacturera desarticulada. Esta conformación ha dado lugar a una estructura segmentada que requiere de infinidad de abastecimientos del extranjero y que por lo mismo es sumamente vulnerable a lo que acontezca en la economía global. La mejor forma de solucionar esta desestructuración es rediseñando la estructura productiva para construir capacidades más integradas y no imponiendo aranceles a los abastecimientos chinos, el imponerles tarifas sin planeación no resolverá el problema y si puede provocar la desarticulación de cadenas productivas. Frente a esta situación se requiere unir fuerzas para desarrollar cadenas productivas resilientes con capacidad de adaptarse y superar situaciones adversas, como traumas, tragedias o amenazas.
Para poner en marcha un proceso de esta naturaleza se tiene que dar vida en el caso industrial a las Cámaras, de forma que ellas sean las que estructuren esta nueva visión industrial alentadas por el gobierno, en este sentido se requiere rediseñar su estructura, ya que no están diseñadas para monitorear procesos de industrialización dinámica y menos aún para proponer sustitución de importaciones que puedan ayudar a fortalecer el contenido nacional. Este proceso requiere de revivir las asociaciones entre el sector productivo y el académico de forma que las universidades contribuyan a rediseñar las cadenas de abastecimiento, es una tarea que no se puede dejar a una burocracia ilustrada o a organizaciones internacionales cuyas intervenciones pueden ser útiles como parte de una estructura de renovación industrial, pero se requiere que los procesos de rediseño industrial estén en manos de los que día a día construyen y producen los bienes y calibran las necesidades de insumos para los nuevos lotes de producción.
El objetivo final será transformar a México de un país maquilador a un país innovador, lo cual requiere de un gran esfuerzo de coordinación y cooperación entre las diferentes instancias del sector público y las universidades, especialmente de los departamentos de ingeniería, los cuales se encuentran subutilizados en la mayoría de los casos.
El ejercicio de política industrial demanda de una reestructuración del aparato productivo y educativo, el esfuerzo podría ser impulsado por un sector público renovado que coordine los esfuerzos, pues al igual que existe la necesidad de integrar cadenas productivas en el país, se requiere de igual forma reestructurar a las universidades en una visión más productiva, tiene que cambiar el sistema de forma de que se vinculen las universidades con el sector productivo, tal como sucede en gran parte del mundo, en donde las universidades generan conocimiento y registran patentes en forma espectacular, en 2023 obtuvo China: 1.64 millones de solicitudes, Estados Unidos: 518 mil 364 solicitudes, Japón: 414 mil 413 solicitudes, Corea del Sur: 287 mil 954 solicitudes, Alemania: 133 mil 053 solicitudes. En tanto México obtuvo 10 mil 987, de las cuales, sólo 694 fueron de mexicanos. Se requiere de un gran esfuerzo de coordinación para poder enfrentar los cambios en el entorno mundial, se requiere dirigir las energías hacia un cambio en el paradigma de industrialización, en donde la innovación sea la guía para impulsar una nueva etapa de desarrollo más creativa y menos maquiladora.
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